El médico se está convirtiendo en la primera segunda opinión del paciente

Muchos pacientes vienen con un “pre-diagnóstico” realizados por ellos mismos a través de Google, a buscar su primera “segunda opinión” del médico. Los médicos, necesitan muchas veces que des-diagnosticar y se genera un conflicto nuevo que se está viendo en el sistema de salud, y que está relacionado, en parte, por la falta de confianza en la relación médico-paciente actual, la disponibilidad de las herramientas tecnológicas y los cambios sociales respecto a la necesidad de la inmediatez.

¿Hay que recomendar a los pacientes que se abstengan a buscar?
La respuesta claramente es NO. Lo que si debemos cambiar nosotros es nuestra forma de comunicar. Llegó la hora de prescribir aplicaciones, webs de contenido validado, videos que expliquen lo que el paciente tiene, de una forma sencilla para seguir.

Me gusta este video que ilustra algunas de estas problemáticas que se viven en el día a día.

Necesitamos armar un catastro de aplicaciones móviles para pacientes y disponibilizar a los profesionales por especialidad. Esto es parte de los Sistemas de Información.

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Concuerdo completamente contigo Alejandro.

Es una necesidad imperante la curación de contenidos en este proceso de infoxicación, en todas las áreas.

Junto con validar y conocer un repositorio de contenidos y Apps, hay estrategias con portales de pacientes en donde ellos mismos sirven de guía y tutores a aquellos que están buscando información.

Dejo el Link de Canary Health https://www.canaryhealth.com/ que se basa en Chronic Disease SelfManagement Program, de la universidad Stanford, le da una mirada de empoderamiento al paciente, Es decir, E-paciente.

Concuerdo plenamente en que el tema de la información masiva que existe en internet es perjudicial tanto para la sanidad mental de quienes se informan de esta manera, como para la relación médico paciente. Sin embargo, me surge la duda de si una aplicación con información, por muy verídica y validada que esté, puede solucionar estas problemáticas. Ya que, si bien la información se puede entregar de manera específica, simple y detallada, la medicina no es un algoritmo. Si lo fuera, las prácticas médicas serían mucho más fáciles de lo que son. La medicina presenta matices y variaciones de acuerdo a cada caso, cada paciente y cada circunstancia. Me pregunto si, por ejemplo, al crear una aplicación que ayude a informar a todos de manera adecuada con respecto a la teoría de las enfermedades y condiciones, podrá ser correctamente aplicado a cada caso. Tomando en cuenta que, frente a una determinada condición clínica pueden haber distintas resoluciones, diagnósticos, tratamiento y pronóstico dependiendo de distintas variables; como lo son la edad del paciente, las comorbilidades, exposiciones, condiciones socioculturales, etc. Sin dejar de lado además, que las personas podrían auto diagnosticarse erróneamente al no tener ojo clínico adecuado, que ninguna aplicación podría abarcar el ámbito interpersonal y emocional, etc.
A pesar de todo esto, si creo que debería buscarse una mejor forma de comunicar la información, para que no existan las malas prácticas y desinformación de parte del paciente como se puede ver en el video.

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Si uno revisa los distintos estudios que vinculan una mayor educación y empoderamiento del paciente sobre su propia salud con mejores outcomes. Y considerando las dificultades para informar unicamente en la consulta, como la falta de un código común entre profesional y pacente o la falta de tiempo suficiente para establecerlo y aclarar dudas. Sumado a las ventajas que otorga internet por su la alta penetración y accesibilidad en la población. No parece dificil concordar en que debemos integrarlo como una vía de información más.

Ahora, esto pareciera ser mucho más sencillo en la teoría que en la práctica. A los profesionales suele inquietarles el que la información a la que accede el paciente sea incorrecta desde un punto de vista biomédico ¿pero si la información es correcta pero el paciente no es capaz de comprenderla? Por eso toma más relevancia la última parte de su comentario, la información tiene que ser de una forma sencilla para que el paciente pueda seguirla. Recordemos que en Chile el % de analfabetismo es muy bajo, pero el analfabetismo funcional rondea el 44% de la población.
Un estudio de la Psychology, Health & Medicine journal de 1996 (dejo enlace al final) fijaba como un buen objetivo el que los textos en salud pudiesen ser entendidos por alguien con educación equivalente a la de un niño de tercero básico. Pero incluso teniendo este objetivo ¿cómo estructurariamos la aplicación de una posible política pública? Por que hacer un texto más sencillo incluye factores más cuantificables y transversales como la legibilidad estructural que considera número de palabras y su tamaño, pero ¿qué hacemos para validar transculturalmente un texto? ¿entenderian las mismas palabras o conceptos gente de distintas comunas o regiones? ¿Hasta que nivel podriamos unificar los textos y como estructuramos su desarrollo?
Si lo planteamos como una posible política pública, es todo un desafio pensar cómo aprovechar lo que puede ser una herramienta muy útil sin dejar fuera a pacientes con menor literacidad o cuyo vocabulario difiere del que se usa, por ejemplo, en Santiago.

*Ley, P., and T. Florio. “The use of readability formulas in health care.” Psychology, Health &
Medicine, vol. 1, no. 1, 1996, pp. 7–28., doi:10.1080/13548509608400003.

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